Iglesia prohíbe esparcir cenizas de difuntos o tenerlas en casa. Una nueva resolución firmada por el Papa Francisco nos señala que el incumplimiento de esta medida dictaminaría la negación de la misa fúnebre al fallecido.

La Iglesia católica prohíbe desde el martes prohíbe esparcir las cenizas de los difuntos o que sean conservadas en casa, según el nuevo documento aprobado por el Papa Francisco ante sus fieles.

En el documento que se hizo público martes 25 de Nov del 2016, se explica que aunque la Iglesia sigue deseando la sepultura de los cuerpos, se acepta la cremación pero sin la necesidad de esparcir las cenizas o llevarlas a casa. En tal caso si este hecho sucede se podrá incluso negar el funeral.

Detrás quedaron los deseos de los difuntos en vida como promesa a sus familiares de regar sus cenizas al mar cuando estos mueran.

Ante las nuevas prácticas tanto de sepultura como de cremación consideradas “en desacuerdo con la fe de la Iglesia Católica”, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha redactó este nuevo documento con el nombre de “Instrucción Ad resurgendum cum Christo”.

Que a la letra dice lo siguiente:

“Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”

“en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias correspondientes”.

Papa prohíbe a Iglesias misa fúnebre si familiares esparcen cenizas del difunto

También está prohibida la conservación de las cenizas en casa y “solo en casos de graves y excepcionales circunstancias”, que una persona lo pida “por piedad o cercanía”, explicó el consultor de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el español Ángel Rodríguez Luño, en la rueda de prensa de la presentación del documento.

La nueva Ley rige para todas las Iglesias Católicas a partir de ahora como cumplimiento eclesiástico dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe.